10 7 / 2011
La agencia del horror 5
Me olvidé la tarjeta y estuve esperando un rato a ver si veía pasar a alguien para pedirle que me abra la puerta, pero nada, no pasó absolutamente nadie. No sé qué onda.
Me voy y lo llamo al rati de seguridad para que me pase su tarjeta a ver si puedo entrar de una vez por todas que tengo las manos dormidas de acarrear estas cajas de alfajores desde Long Champs.
La verdad que es una paja volver, porque en tres semanas es como que te re desconectás. Te tomás una birrita al medio día, te fumás un fasito y te vas a la playa… a la noche hacés un Daytona con los pibes en los videos de ahí de la peatonal, después arrancás para un barcete, unos pools… y la minita que conocí, me quedé medio flasheado me parece, no sé, es así como tan divina que… ¡¿Dónde sorete están todos?! No me digan que hoy era un feriado o que el día de la publicidad lo pasaron para hoy porque les meto los conitos de dulce de leche por el culo.
Dejo los alfajores, mi mochila y camino por toda la planta abierta… nada. No está ni el loro.
Agarro y me voy para el segundo piso a ver qué onda, las minitas de cuentas tienen que estar… ¡Pero no hay nadie! A la mierda.
Bajo al primero y ahí me encuentro a Kari, la coordinadora, ¡por fin!
-Che, Kari, qué onda? Dónde están todos? Traje alfajores…- Le digo así como ansioso.
-¿Todos quiénes?- Me mira desentendida.
-Y… los pibes, qué se yo, alguien. No hay nadie en el tercero, quiero charlar con alguien, no sé…- Le digo.
-Mirá, la verdad no sé de qué me hablás, pero tomá- Me da un brief como de 10 páginas.
-Leete este brief y empezá ahora a pensar algo porque esto es para mañana, te estaban esperando. Ah! Y tengo cinco más también, cuando lo termines pasá por mi ofi- Me dice y se va mirando para otro lado como si nada.
Miro el brief y tiene escrito en rojo “Para Mati, cuando vuelva”. La puta madre.
Subo y me siento en mi escritorio con un embole terrible, ya son más de las once y no cayó ni magoya. Agarro y me abro un alfajor de los de nuez y pongo La vela puerca a full, total… nadie me va a decir que lo baje.
Al rato estoy podrido, no se me ocurre un sorete. Agarro, me quedo en patas y las apoyo arriba del escritorio, tengo un par de agujeros en la media pero qué me importa, si no me piensan blanquear la del feriado yo hago la mía y al sorete! Me prendo un pucho también.
En eso estoy dando una pitada re relajado y siento una mano que me toca el hombro.
Me doy vuelta todo cagado. Es Leo. Está todo bronceado maaaal y el corte flogger lo tiene como más crecido y el triple de rubio.
-Hola Mati, qué asco son tus medias, así no va, esta agencia es súper cool y minimalista, me la tirás abajo nene, no me tomes el pelo- Lo miro y bajo los pies del escritorio.
-Perdoná- Le digo bajito.
-No, osea, no te olvides que yo te puse acá, yo te puedo sacar también… no es joda esto- Me sigue cagando a pedos.
-¿Está claro? ¡¿Está claro?! ¡¡¡¿Está claro?!!!- Me lo grita tres veces re caliente.
-Sí, sí. Perdoná, me voy a comprar unas medias nuevas.- Le digo con voz de pobrecito a ver si la termina con el reto.
-No voy a discutir con vos. ¿Ya te dijeron que te estábamos esperando?- Me dice con su voz nasal.
-Ehhh, sí, me la crucé a Kari que me dio este brief…- Le muestro las diez hojas.
-Sí, bueno tenés ese y hay cinco más. Andá agarrándolos, osea, fijate… pero quiero algo bien conceptual. En Cannes me di cuenta de todo, el tema del recurso no va más, ahora la onda es que todo venga de un pensamiento, osea que te pongas bien en la piel del target…- Lo miro con cara de concentrado pero no entiendo un sorete de lo que me está diciendo.
-Ok.- Le digo haciéndome el serio.
-Bueno, joya.- Me dice.
-Leo, sabés dónde están los chicos?- Le digo.
-¿Los chicos? No tengo idea, sorry. ¿Me vas a comprar una Coca, porfa?- Me dice dándome un billete de 2 pesos. Qué mierda hago con 2 pesos, si la Coca ahora sale 4? Encima de que me trata de che pibe tengo que poner 2 pesos de mi bolsillo…
Llega la tarde y sigo solo, no suena el teléfono, no aparece nadie salvo Leo que me mira desde su oficina vidriada como vigilándome mientras habla por el iphone.
Me pudro y me voy para abajo a averiguar qué mierda está pasando… todo bien con que me caguen el feriado y me claven cinco briefs pero quiero saber cuándo se va a terminar este garrón.
Recorro todos los pisos otra vez y están totalmente vacíos. Lo raro es que están las cosas de todos, hay hasta algunas máquinas prendidas y carteras colgadas en los percheros. Llego a planta baja y el único que está es el rati de seguridad que sigue ahí como a la mañana. Me acerco y le pregunto qué onda.
-¿Cómo va?- Le digo.
-Todo bien y vos, pibe?- Me dice súper seco.
-Bien, todo bien… Che, te quería hacer una pregunta a ver si vos sabés qué onda que no hay nadie. Tenés idea qué pasó?- Le digo.
-No sé, no tengo idea, flaco. Yo estuve todo el tiempo acá, viste, estoy como ocupado mirando los monitores de las cámaras y todo eso…- Me dice haciéndose el boludo.
-Ah- Le digo sin creerle una mierda. –Bueno, joya, gracias, eh!-
Son las 10 de la noche y sigo con el brief este del sorete, ya me comí 10 alfajores y estoy por reventar de un ataque al hígado. Me chupa un huevo, yo me prendo otro pucho para digerir un toque.
En eso cae Leo de vuelta, la concha de la lora, no tiene vidaaa??? O qué??? Se me acerca con cara de enojado. Cagamos.
-Mirá nene, yo confié en vos, osea me jugué por vos y me cagás así con ese pucho? Sabés que no se puede fumar acá. Una agencia cool y minimalista no puede oler a cigarrillo, tiene que oler a cosas copadas, como a lima, a limón, a papaya… no sé.- Me habla medio como sacado y apago el pucho mientras tanto a ver si para con el speech.
-Uy, perdoná Leo, lo que pasa es que es tarde, recién vuelvo de las vacas y estoy un poco cansado, me parece que me voy a ir para casa y mañana vengo antes a ver si termino de cerrar las ideas- Le digo así como empezando a apagar la máquina.
-No.- Me dice re serio mirándome con odio.
-No?- Lo miro.
-De acá no te vas. Nadie más se va de acá. No voy a dejar que me sigan cagando- Me dice gritando como un loco.
-¿Querés un conito?- Le digo a ver si corta un poco con la mala onda.