12 7 / 2011
la agencia del horror 3
Son las 12 de la noche en la agencia y los pibes siguen con la fiesta a full, agarran unas Quilmes que están arriba del escritorio de Leo desde hace mil, son de cuando teníamos la cuenta… Las abren y se las toman.
Mientras están chupando, el rasta da un mordisco de su sandwich y pone una cara de drama tremenda. Se para a los pedos y agarra un tacho de basura, se agacha y se pone a vomitar como loco. Los pibes le agarran las rastas para que no se las vomite y ponen hojas A4 en el piso para que no se manche. Qué asco este pibe…
De pronto como que se atraganta, empieza a toser y se pone colorado a full. Nos entramos a cagar de risa. El color del chabón se va oscureciendo hasta llegar al morado.
Lo agarro y le empiezo a golpear la espalda como en las películas a ver si larga lo que lo está ahogando. Pega una tos sarpada y escupe un pedazo de carne que vuela como a un metro de distancia. Todos nos quedamos mirándolo. Me acerco a juntar eso… y… ¡Qué asco! Es una… ¿oreja? Tomate y Feli lo miran y corren al baño a vomitar ellos también. Estamos en el horno.
En eso aparecen los de seguridad. Nos cagan a pedos y nos dicen que nos vayamos a casa. Yo les digo que no nos saquen, que el rasta escupió una oreja… que acá pasa algo raro, loco…
-Seee, claro. Pibe te vimos tomando cerveza vencida. Te pegó el alcohol.- Me dice el más gordo de los dos sin creerme nada.
-Agarren las cosas y rajen o llamo a la cana-
Al otro día entro y me llama el botón de recursos inhumanos. Voy a la oficina del colorado y están todos los pibes sentados con cara de desgracia.
-Chicos, se mandaron una grosa. ¿Lo saben no?- Dice el colorado con voz de Muppet sermoneando.
Yo agarro y salto en defensa de los pibes.
-Mirá Georgi, no sabemos de dónde salió la oreja esa…- Le digo.
-¿Qué oreja?-
El colorado no tiene idea… Todos nos miramos.
-Mirá pibe, la cagada que se mandaron ustedes fue pedir comida antes de las 23hs.Ya conocen las nuevas normas de Mathew...- Nos dice con tono ofendido.
-Pero… nosotros no pedimos comida, nos la ofreció Julito… apareció con un carro lleno de milangas.- Dice Feli.
-Claro. Julito apareció a las 9 de la noche solo, con un carro lleno de milanesas para ustedes… Eso fue antes o después de las Quilmes vencidas?- Nos delira cagándose de risa.
-¡Después!- Le dice Tomate que no entiende una.
-Bueno, prepárense para firmar un apercibimiento.-
Nos la tuvimos que morfar. Firmé la hoja, y me dijo -Una mancha negra en tu currículum-. ¡La mancha más negra de todas sos vos, sorete!
********
¿A las 6 de la tarde recién se dan cuenta que de que el rojo no les gusta?
“Por qué no hacemos algo más limpio? Tipo Mac… algo bien minimalista” ¡Pero chupame las pelotas! Cagamos. Clavada, otra noche más en este agujero.
Se hacen las 8.30 y ya no está ni magoya en la agencia, nomás quedamos los de siempre: Tomate, Feli, el rasta, Charly, su aliento de mierda y yo. Y en vez de ponerse a pensar otra idea porque estamos en el horno, los pelotudos se quieren prender un porro.
-Locos, se va a pudrir todo eh… acuérdense de ayer que subió el rati. Bajen un cambio.- Les digo haciéndome el rescatado.
-Me la soban. Si me clavan, yo me fumo todo.- Me dice el rasta con cara de nada.
Prenden el churro, le dan media seca cada uno y ya están de la gorra.
Me lo pasan y le doy un par de secas también. Si no puedes vencerlos…
Ponen música pedorra y empiezan a gritar “la noche de los trainees” como mogólicos. ¿Qué noche? ¡Una noche de mierda!
Se hacen las 10 y empieza a pintar el bajón, pero no podemos pedir morfi ni en pedo, porque el colorado nos pone otra sanción. Los pibes se ponen a buscar galletitas en los cajones de los escritorios de los demás. Los ratis deben estar mirando porno y pajeándose porque ni se dan cuenta del quilombo…
Al rasta se le ocurre una buena, ir a saquear la cocina de Julito.
Bajamos a oscuras por las escaleras re sigilosos. De los de seguridad ni noticias.
Llegamos a la puerta de la cocina, Tomate la empuja pero está re cerrada.
El rasta agarra un tenedor que hay al lado de los microondas y empieza a meterlo en la cerradura. El flaco se nota que la sabe. Debe haber choreado más de un auto…
Logra abrir la puerta y nos mandamos todos.
Está re oscuro y no queremos prender la luz para no llamar la atención. Tomate abre el freezer y de pronto pega un grito extraño.
-Shhhhh!- Le chisto re caliente.
Los demás también gritan, uno a uno, Feli, el rasta, Charly…
Me acerco y se corren con caras de terror dejándome ver el interior del freezer. Estoy a punto de vomitar. ¡El freezer está lleno de cuerpos cortados en pedazos!
Hay cabezas, pies y hasta manos con las falanges partidas, como arrancadas.
De pronto, un ruido que llega desde uno de los rincones de la cocina nos hace darnos vuelta.
Es la voz de Julito desde la penumbra -¿Les gustó mi freezer?¡Bebeeeees!-
CONTINUARÁ