15 8 / 2011
el golpe
Cuando cumplí dieciocho me dediqué a la misma profesión que tuvo mi papá en los sesentas.
Todavía le quedaban un par de contactos y me metió.
Soy el “che pibe” de Churruca y me encargo de servir café, de atender el teléfono, y algunas veces paso mensajes.
Desde que entré me enseñaron muchos códigos.
Aprendí, por ejemplo, que si alguien cuenta las internas de alguna movida, se amenaza a su familia o a sus seres más queridos.
Aprendí que para crecer hay que transar con los que haga falta aunque no compartas su forma de pensar.
Aprendí los insultos más intimidantes y muchas formas de robar, algunas que nunca hubiera ni siqueira imaginado.
Pero lo que mejor aprendí, es que una vez que entraste, no salís así como así…
Hoy están todos nerviosos, se respira un aire denso. Se viene algo grande.
Estoy desde las siete de la mañana sirviendo café y atendiendo el teléfono.
A primera hora llegaron dos medias reses y tres parrilleros para encargarse del asado que va a alimentar a cincuenta personas.
De a poco van llegando a ocupar sus lugares en la mesa larguísima que armamos ayer en el patio.
Todos están en traje, trajeron a sus esposas e hijos, por eso instalamos un inflable para entretener a los nenes.
Parecen familias unidas, pero eso es sólo por hoy.
Churruca y los capos me mandaron a mí y a dos pibes más a mirar mal a la familia de Gutierrez, parece que se mandó una pero no está confirmado.
Por las dudas quieren intimidarlo un poco.
Gutierrez ya sabe de qué se trata esto, no es ningún novato. Está asustado, me doy cuenta. Pero tengo que seguir órdenes.
Me hicieron prender todas las teles del lugar, las que siempre usan para mirar fútbol.
Antes de empezar a comer el asado todos aplauden fervientemente a Churruca que sonríe de pie en la cabecera de la mesa.
Pero no lo aplauden porque realmente le quieran desear suerte, lo aplauden porque si la movida sale bien, todos van a estar enganchados y van a ganar mucha guita.
Y yo también lo aplaudí, porque puedo dejar de ser un “che pibe”, si todo sale bien puedo safar de que me pase lo que le pasó a mi viejo.
Cuando terminan de comer se hace la hora y todos se paran frente a los televisores.
Me hicieron sintonizarlos en el canal de las noticias.
Un grito de festejo invade el lugar. La movida tuvo éxito.
Esteban Churruca acaba de ser electo intendente del partido de La Matanza.
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