15 8 / 2011
Solarium
SOLARIUM
Ella es una de esas minas que, todo bien con lo del cáncer de piel, es un bajón ya lo sabe, pero no se puede bancar estar todo el invierno con ese color de mierda, con la cara medio verdosa… es lo menos.
Así que se fue con Lola al solarium de ahí de Ciudad de la Paz.
Ella también quería tostarse porque tenía el casamiento de su prima Marcela y quería usar un strapless blanco que si no estás bronceada te queda una gronchada…
Entraron y estaba Tony, con su tono naranja, en musculosa con todos los músculos a pleno, debía estar tomando queratina, porque tenía todo súper tonificado. Estaba bueno, le cabía. Pero le parecía que tenía onda con Lola porque siempre que iban se colgaban hablando como tres horas.
Y así pasó, osea, entraron y el chabón ni la registró, fue directo con Lola… que contame qué te vas a poner para el casamiento… que si es strapless entonces te conviene tomar sol sin corpiño vamos que te acompaño… bla bla bla.
Así que se puso el ipod a pleno y le pidió a otra mina que laburaba ahí que le prepare una cama cuerpo entero. Le dio volumen a todos los temas de reggaeton que e había cargado y e quedó ahí tranqui medio bailoteando aunque no había nada de espacio en esas camas… le hacía acordar a esa vez que le hicieron una tomografía computada, pero el solarium le gustaba más porque de última era para estar más linda.
Cuando estaba escuchando el tema que le re cabía de La Factoría, escuchó como un gritito, y eso que el chabón que cantaba tiraba agudos sarpados, pero no, era un grito de mina. Se hizo la boluda porque seguro que era Lola que andaba haciéndose la linda con Tony y la verdad no le daba interrumpir… osea si querían histeriquear todo bien pero no le daba estar en el medio.
Nada. Siguió con su ipod y cambió de onda… tiró algo más tranquilo, un Kevin Johansen para irse relajando porque seguro ya le deberían estar por ir a apagar la cama.
De pronto, como que le pareció ver un destello de luz… no sabía. Por las dudas cerró los ojos y se tapó la cara, porque si la cama andaba mal de última prefería que se le queme otra parte, pero la cara era su fuerte. De pronto, otro destello de luz más. Agarró y empezó a gritar que le vayan a apagar la cama que se iba a terminar quemando mal. Nada, no apareció nadie. Apagó el ipod y escuchó tipo pasos. Algo así… seguro deberían ser los pasos de la otra minita que laburaba ahí que era como nueva, seguro se había ido a buscar a Tony que andaba con Lola. Pensó que ojalá no se hubieran ido lejos porque osea, se iba a quemar toda!
-Ayudaaaaaaa- Gritó. Pero nada. Ya ni los pasos escuchaba.
-SOS!!!-Volvió a gritar. No pensaba volver más a este solarium de cuarta.
Sintió así de pronto cómo se apagaba la cama. Pero no le abrían la puerta.
-Abrime, chiquita…- Le dijo a la piba que estaba en cualquiera.
-Me estoy por poner histérica, te aviso, dale abrimeeeeeeeeeeeeeeeeeee!- Se puso a gritar como una loca y empezó a golpear con la palma de la mano para que le abran.
Nada, un horror. Osea pasaron como cuarenta minutos. Lo vio en su ipod. Encima había dejado el celular afuera en el bolso. En un momento hasta como que le tembló la cama mal, el subte hacía temblar un touch el piso pero eso era mucho y creyó que pasó algo tipo un terremoto… No sabía qué habían hecho esos gronchos pero ella ya estaba indignada.
De pronto le abrieron la tapa de la cama. Ufff. No lo podía creer. Estaba re acalambrada. Levantó la tapa y había un flaco con gorra que la miraba descolocado.
-Alguien que me explique qué está pasando o voy a llamar a defensa al consumidor! Se los aviso.- Lo amenazó. Y mientras le gritaba se dio cuenta que no estaba en el solarium, estaba como en una especie de sótano… se murió del miedo.
El pibe llamó a otro que también tenía gorra y cuando lo miró tenía un arma en la mano.
-Callate, atrevida. Si hablás sos boleta. Dale, tomátelas piba. Y olvidate de dónde estás o la vas a pasar mal!- Le dijo el flaco.
Corrió y corrió tan blanca del susto que el bronceado ni se le notaba, no sabía dónde estaba y no tenía ni plata para tomarse un taxi porque se había dejado la cartera en el solarium. Y a lo lejos por fin vio un lugar conocido, ahí estaba el Dot. ¡Gracias a Dios!
… Ahora, le podrían haber dejado la tarjeta, no? Porque justo hoy están las liquidaciones.