15 8 / 2011
breve biografía del pollo
Pollo (2008-2008)
El pollo nació en la granja Tres Cruces, en Gran Buenos Aires, en el mes de marzo de 2008.
Residió en el mismo corral que habían habitado su padre y el padre de su padre. Nunca fue identificado con un nombre ni supo lo que era la libertad.
No conocío la luz del sol.
Su principal actividad era alimentarse. Lo hacía cada dos horas, ya que no había forma de diferenciar de qué momento del día se trataba.
El pollo no tenía posesiones propias, ni siquiera el recipiente para su comida era suyo. Tampoco tenía un lugar determinado dentro del corral, lo iban moviendo a medida que sus compañeros iban desapareciendo.
Vivió atado para que no tuviera que mover sus extremidades y así evitar riesgos de magulladuras en su carne.
No se destacó en nada, no cantó, no caminó, no durmió. Sólo comió.
Un día, el mismo hombre que lo alimentaba cada dos horas lo sacó del corral, a él y a tres compañeros más.
La luz del sol los encegueció a los cuatro, era un brillo fuerte, desconocido.
Los llevaron a un cuarto y los introdujeron en una máquina metálica.
El pollo murió por asfixia a los cuatro meses de vida en la misma granja que nació.
Epílogo (según el pollo mismo)
Estoy en la parte más fría del lugar.
Tengo un poco de hielo sobre el nylon que me recubre y sobre una etiqueta que dice que peso 2kgs y que cuesto $22,15.
Cada noche el frío pasa y se me derrite el hielo. Lo apagan unas personas que tienen los ojos distintos a las personas que me miran el precio y me vuelven a dejar. Los tienen como tirantes…
Por la mañana vuelve el frío y otra vez me congelo.
A los de al lado mío también les pasa lo mismo.
Vi pasar tantos personajes…
Primero vinieron unos pollos como yo, pero mucho más grandes y sin piel. Después partes de pollos, muchas piernas, algunas alas.
Después se fueron y llegaron unas costillas de quién sabe qué animal. Eran costillas gigantes y no tenían cabeza.
No sé de qué granja vienen todos ellos, les hablé y ninguno me contestó. Deben estar deprimidos.
Hay mucho ruido en este lugar. Las personas son ruidosas.
Hay personas largas, personas más cortas… hay personitas chiquitas que gritan y señalan para mi lado.
También gritan los que apagan la heladera… esos sí que gritan… y yo les grito, pero tampoco me escuchan.
¿Se habrán quedado sordos con tanto ruido?
Les quiero avisar que hace tres días que abajo del nylon tengo una pata acalambrada y no doy más.
Pollo a la sal
Ingredientes:
1 pollo fresco
1 paquete de sal
2 limones exprimidos
2 cdas de mostaza
orégano, sal y pimienta a gusto
Preparación:
Ella me desenvolvió y me puso debajo del chorro de una canilla para lavarme.
Después llenó una bandeja con sal gruesa, mucha sal gruesa que no dejaba de caer. Vació todo el paquete.
Me colocó sobre la sal, acomodándome para que quede ubicado exactamente en el centro de la bandeja.
Ella sacó mostaza de la heladera, la puso en un bowl. Después le agregó orégano y el jugo de dos limones. Mezcló todo y me lo tiró encima.
Me bañó en ese preparado y me roció pimienta.
Prendió el horno. Y mientras sostenía la perilla para que no se apague sonó el teléfono. Ella no atendió y el contestador tomó la llamada.
Se escuchó una voz de hombre decía que se quedaba hasta tarde en la oficina, que no lo espere despierta.
Ella soltó la perilla, el horno no llegó a prenderse y ella lo abandono dejándole la puerta abierta.
Se sentó en el suelo durante 10 minutos y luego se acosto abrúptamente cerrando los ojos.
Yo me quedé en la fuente esperando a ver qué pasaba.
Qué olor a gas!